El día anterior al “día de la enfermería” tuvimos un honor enorme. Conocer a Carles Capdevila y compartir con él el reconocimiento de la disciplina enfermera en el ámbito de la comunicación de la misma.

Las enfermeras lo acogimos como “el presidente de nuestro club de fans”, como él mismo dijo. Nos conoció por necesidad, como reconocía. Utilizando su superpoder, el de la palabra, nos quiso poner en el lugar que decimos nos corresponde. Y no es fácil hacer esto explicando lo bueno y lo malo del contacto de las enfermeras con las personas. Y mucho menos explicando aquello que hacemos mal sin ningún tapujo. Quizás el artículo de referencia para entender esto es “Cada noche es el Día Mundial de la Enfermería”. Así lo sentía, no sólo el día doce de mayo, todos los días.

Nos mostró a la sociedad como los necesarios líderes de la humanización de la sanidad, explicando que cuidar es mucho más que curar. La disciplina enfermera tiene que ser explicada y comunicada. Y Carles Capdevila lo hizo, pero como queriendo que despertaramos de un letargo para que tomáramos las riendas de nuestro destino.

También poniendo en valor y el foco en otros profesionales que parecen apartados y que son imprescindibles para el cuidado y la salud: La dona que somriu. Quién no ha conocido a señoras fantásticas, que limpian y ven más allá de la limpieza, en un hospital. No les hagamos invisibles.

Son muchos sus textos, en su espacio del Diari ARA, se recogen los mini fragmentos del libro “la vida que aprenc” (“la vida que aprendo”).

Sobretodo buena gente, premisa para ser cualquier cosa en la vida. Si eres buena gente, serás buen escritor, buen fotógrafo, buen periodista, buen camarero, buena enfermera… El título profesional no te hace ser nada, si no lo llevas dentro.

Qué mejor despedida que decirnos cosas bonitas, mirándonos a nosotros mismos, en el interior, como versa en su último texto Diguem-nos coses boniques.

Gracias por descubrirnos y por comunicarnos.

Seguro que las enfermeras te tendremos siempre presente, seguro que estas dos lo harán siempre.

 

Gracias Carles,

Fernando Campaña y Maite Castillo