#paliativosVisibles Comparte tus historias, hazte visible

De vez en cuando surge una historia que nos hace pensar en los últimos días. Historias que hacen saltar como un resorte un sensor “empático”. Historias que nos hacen ponernos en la piel del otro de manera automática y como si de un ejercicio de reflexión colectiva se tratara, nos hace debatir, tanto en foros públicos como en privados, temas que la mayoría del tiempo tenemos ausentes en nuestras vidas. Me refiero a ponernos en la piel de aquél que nos abre su experiencia de vida, al final de esta.

La muerte se ha convertido en un tabú social, que se quiere ocultar. Nos esforzamos en vivir la vida, y no queremos morirla. Desde bien pequeños se disfraza la muerte, apartando la mirada, consiguiendo que se instaure su ausencia en nuestra mirada. Estamos siempre dispuestos a vivir lo mejor que la propia vida nos permite. Pero no estamos dispuestos a aprender a morir. Y este quizás sea el motivo de que paliemos poco y muchas veces tarde.

Casualmente coincidiendo con los días previos a esta efeméride, día mundial de los cuidados paliativos, hemos sentido muy de cerca una historia, la historia de Andrea. Una historia que nos ha recordado que existen muchos casos y maneras de hacer en torno al final de la vida, y seguramente nos ha llevado debatir sobre que es mejor o peor. Debate que nublará el embriagador ritmo de vida, y lo difuminará en una sociedad que volverá a esconder el final de la vida, hasta que surja un nuevo caso.

Quizás las enfermeras, a lo largo de nuestra vida profesional, aprendamos a vivir la muerte a nuestra manera. Quizás  muchas veces sintamos la muerte de cerca, sus caricias, sus esencias, su frio y su calor. Muchas veces vivimos la muerte de otras personas, vivencias que pueden o no ser compartidas, pero que seguramente en su mayoría quedan guardadas. Nos convertimos en los ojos que miran la muerte, y nos hacemos cómplices de su trato. Ocupamos lugares que posiblemente no nos toque ocupar, mirando a unos ojos que se apagan, acariciando una piel que palidece, acompañando a personas que se desvanecen. Experimentamos sensaciones que la sociedad quiere esconder, y nos convertimos en testigos de la misma muerte. ¿Cómo es la muerte, como son los últimos momentos, los últimos días, las últimas semanas, los últimos meses…? Debemos aprender a enseñar a vivir este tiempo que la sociedad quiere desvanecer y esconder, y no apoderarnos de él, ya que lo que hacemos es robarlo. La muerte forma parte de la naturaleza, es nuestra naturaleza y muchas veces se quiere negar.

Podría seguir divagando sobre el tema, he vivido algunas muertes, y nunca pensé que lo haría. Es la verdad. Con esta iniciativa, que hemos lanzado, desde el grupo Paliactivos 2.0  junto a Secpal y Aecpal, queremos mostrar a la sociedad que existen historias y necesidades en torno a la muerte, que esta es natural, y se da. Pero que existen formas de afrontarlas de manera lógica y digna.

El miedo se me fue totalmente en la noche en que mi hija Paula murió. Le perdí el miedo a la muerte. Hay un poema muy lindo que dice ” Hemos venido a la tierra para perderlo todo, como los arboles pierden las hojas en cada estación y sacan fuerzas de las raíces desnudas de la tierra para que vuelvan a crecer hojas nuevas”.

Isabel Allende

 

Visibiliza tu historia, seguro que la tienes, los cuidado paliativos deben ser accesibles a todos y estar bien regulados. No se pueden convertir en noticia, debemos abrir nuestras vidas a la muerte, y no negarla. #paliativosVisibles quiere hacer que te sientas arropado, quiere mostrarte la realidad a través de tus vivencias, compartirlo seguramente evidenciará una realidad.

Comparte tu historia con el hastag #paliativosVisibles 

Fernando Campaña Castillo, Editor de Nuestraenfermeria.es