Hoy estrenamos por fin la sección del blog dedicada a explicar la evidencia. Toda la información de la sección la encontrareis en el post Depredadores de Evidencia: Explica tu Evidencia en Nuestra Enfermería. Y estrenamos la sección de una manera excepcional. Lo hacemos con un texto de Isabel Pérez Pérez, responsable de Innovación Pedagógica en el Grado de Enfermería de Blanquerna, Universitat ramón Llull.

Se trata de la adaptación de un texto publicado en 2012 en la Revista Ágora de Enfermería, y que además forma parte de una conferencia impartida en en la Universidad Rovira i Virgili previamente. Como veréis, a pesar de los años, es un texto de total actualidad, que cobra además especial sentido estos días. Lo hace por la cercanía del 12 de Mayo, día de la enfermería, y el cercano congreso del CIE.

Os dejo la referencia del Texto, disponible en la Revista Ágora, que por cierto es de suscripción gratuita on line. Gracias Isabel por confiar en este Blog para difundir conocimiento y por todo tu trabajo por la disciplina.

Texto Original:

Pérez Pérez I. De la utopía a la normalidad como profesión: el fin del laberinto formativo de las enfermeras. Agora de Enfermeria. 2012;16:12-15.

Fernando Campaña Castillo Editor de Nuestra Enfermería.

LA NORMALIDAD FORMATIVA COMO PROFESIÓN PARA LA ENFERMERÍA

Las enfermeras disfrutamos ya de una disciplina que se rige con los mismos parámetros que las otras. Hemos logrado la normalidad manteniendo la propia identidad, siendo fieles a ella. Esta normalidad ha abierto un campo de posibilidades, nos otorga una capacidad transformadora y nos obliga a no ser sujetos pasivos. Nos fuerza, por el compromiso asumido, a imprimir carácter, a ser creativos y configurar nuevos entornos, a aprovechar nuevas posibilidades, nuevos horizontes.

La llegada de la normalidad no nos puede llevar a pensar en ella como “la meta alcanzada”. Ernest Bloch, afirma que las instituciones, las profesiones conviven entre el polo magnético del ya y el todavía no. Cuando hablamos de que ya hemos alcanzado la normalidad, nos referimos a todo lo logrado históricamente para nuestra profesión. Él ya tiene una connotación, una carga, un tiempo. Implica un logro, un éxito, un beneficio, una satisfacción. Pero el tiempo del ya es breve, se acaba cuando empezamos a mencionarlo. El orgullo y la satisfacción que nos inspira a los méritos alcanzados, nos puede hacer anclarnos al ya, a esta normalidad que ha sido tan difícil de alcanzar. El ya hace referencia a la memoria, y recrearnos en el pasado puede hacer perder de vista el presente y el futuro.

Cuando nos referimos al todavía no, nos estamos refiriendo a lo que queda por hacer. Abre el camino a nuevas posibilidades de futuro. Se refiere a la capacidad de anticipación, a lo que se podrá hacer si nos mantenemos activos. El futuro lo podemos imaginar como un algo automático, o bien desde la perspectiva de no dar nada por terminado, de atreverse a cuestionarlo todo, de pensar nuevas utopías.

Las enfermeras hemos alcanzado la normalidad en la educación superior, elemento esencial para el desarrollo científico, técnico y cultural de cualquier profesión. Queriendo convivir con el polo magnético del todavía no, y hay que afrontar los nuevos desafíos que esta normalidad conlleva, y uno de ellos es la investigación. La investigación es el impulso de la profesión. Las aportaciones en este campo, contribuyen a la construcción del conocimiento enfermero, y permiten, modificar e innovar los cuidados que deben revertir en la mejora del bienestar de la población.

La investigación adquiere sentido cuando se aplica para mejorar y explicar el ejercicio profesional Clic para tuitear

La investigación enfermera adquiere sentido cuando se aplica para mejorar y explicar el ejercicio profesional, y no como un valor en sí misma. La razón de ser de la investigación es la contribución al desarrollo de la práctica profesional.

Asumir la normalidad exige a los profesionales desarrollar un papel esencial, no es custodiar un conocimiento propio, sino aceptar el compromiso que este conocimiento debe revertir a la práctica. No puede existir una frontera entre la academia y la práctica profesional.

La observación y la reflexión sobre la actividad profesional deben generar dudas y cuestionar la práctica habitual. Es el punto de partida para detectar qué aspectos profesionales pueden ser mejorados a partir de la investigación, de forma que el conocimiento fundamentado que se obtenga revierta en la mejora de la calidad de los cuidados que ofrecemos a la ciudadanía.

La investigación enfermera debe explorar, describir, explicar y predecir fenómenos de interés para la disciplina. Debe permitir validar conocimientos existentes y generar nuevos. Si la profesión no se renueva con nuevo conocimiento, ponemos en peligro la tan necesaria autonomía. Ser enfermera en el siglo XXI implica, adaptar el “corpus de conocimiento” a los nuevos retos sociales y sanitarios mediante la investigación. Tenemos abierto el camino que nos permite equipararnos al resto de disciplinas. Ahora nos toca visibilizar este potencial investigador y construir la ciencia enfermera, desarrollando este conocimiento experto que permite adoptar decisiones complejas, que confiere estatus, poder social, y es un elemento fundamental en la justificación de la autonomía profesional. Nos debe permitir aportar la mirada y el juicio enfermero, tanto en la gestión del sistema sanitario como en el sistema educativo, sin complejos.

La investigación es una estrategia emancipadora de la enfermería. La investigación “per se” no tiene capacidad de transformar la realidad. El investigador genera el conocimiento y la comunidad profesional aplica los resultados. No podemos generar conocimientos para el propio consumo, estos llegan a la práctica para innovarla y ayudar a transformarla.

Alfons Cornella, afirma que la innovación no es algo abstracto, debemos estar abiertos a las nuevas ideas, aceptar y vivir el cambio, y romper con las rutinas. Es clave poder contar con personas que se arriesgan a avanzar. Es evidente que hay un componente personal, una motivación que nos lleva a afrontar nuevos retos, pero el contexto también es importante: hay que facilitar que las enfermeras puedan desarrollar nuevos estudios de máster y doctorado sin poner trabas.

Debemos estar abiertos a las nuevas ideas, aceptar y vivir el cambio, y romper con las rutinas Clic para tuitear

El CIE en la declaración efectuada el 12 de mayo de 2009 con motivo del día internacional de la enfermería bajo el lema “Las enfermeras se comprometen a dispensar cuidados enfermeros innovadoras” afirman que:

  • Las enfermeras estamos en una posición estratégica para aportar soluciones creativas e innovadoras producto de la investigación, que mejoren la calidad de vida de los enfermos. La innovación es el proceso para desarrollar nuevos métodos, tecnologías y formas de trabajar
  • La investigación nos debe ayudar a desarrollar el espíritu crítico que nos facilite a pensar críticamente el sistema, y ​​hacer propuestas sin complejos.

En el contexto actual de escasez de recursos, y cambio constante, la ampliación del conocimiento, y la innovación suponen una gran expectativa. Siempre son necesarias las soluciones innovadoras, pero hay que reforzar más este aspecto cuando los servicios de salud tratan de dispensar una atención equitativa, segura y eficaz, al tiempo que procuran contener el gasto. Es necesario comprometernos con la profesión e intentar asumir el liderazgo de la profesión desde una posición fundamentada en la evidencia que permita la innovación tan necesaria.

Isabel Pérez

Responsable de innovación pedagògica, Blanquerna 

Universitat Ramon Llull