mecanoscrito

Se Cumplen hoy unos 75 años del comienzo de lo que sería la regeneración de los organismos colegiales de la enfermería a nivel global. Era una época convulsa, tras un tiempo de revoluciones económico-políticas, dónde el mundo giraba en ruedas dependientes de un sistema socioeconómico injusto que se fracturaba durante el transcurso de la segunda decena del siglo XXI.

Era un tiempo en el que comenzaba a ordenarse la globalización, que hasta entonces, y gracias a las comunicaciones y las extensas redes de comunicación que existían, mostraban las justicias e injusticias globales, ya que las personas se convertían en redactores de su propiocepción del mundo, mostrándolo con sus periscopios en tiempos reales, mostrando aquello justo y aquello injusto, permitiéndose la comparación.

Fue en aquella época en la que comenzó un rumor que abogaba por la remodelación de las organizaciones financieras, políticas y sociales, que en su mayoría respondían sólo ante los fenómenos que mostraban poder, poderes sobretodo económicos.

Hace 75 años que aquellas secuencias de crisis y primaveras, como si de estaciones se trataran hicieron cambiar el rumbo del mundo. Cambió la política, se diversificaban sus opiniones, sus soluciones, todos tenían que hablar. Las democracias, hasta entonces muy comprometidas por la dificultad de su ejercicio, por lo lento de sus mecanismos se agilizaban. Proponer, consultar, decidir entre todos era fácil, muy fácil y ese fue el detonante…

La revolución llegó a todos los lugares, a todos los estamentos, a la manera de organizarse de toda la sociedad, de todas las disciplinas, y entre estas, la enfermería no fue una excepción. La enfermería, a nivel global aletargada por las maneras socioeconómicas, funcionaba a dos o tres velocidades diferentes.

Mientras las élites dormían plácidamente en los limbos tranquilos de las alturas, los cercanos  a la ciencia lo hacían alejados de las bases, condicionadas por el pulso socioeconómico. Y mientas los duros escenarios cotidianos se les reservaba para el ejercicio diario a las llamadas “bases”, cerca de las personas, lejos de una visión periférica social, y anestesiadas por el “yo”. Pero esa globalización fue la que hace ya 75 años comenzó a cambiar la forma de la enfermería. Tenía muchos nombres, Nuevas Formas de hacer, Primaveras Enfermeras, Enfermerías Visibles, una nueva manera de hacer se acercaba gracias a la democratización de la comunicación.

Fue durante un mes de junio, en plena convulsión social, en la vieja y mermada Europa, dónde en uno de sus territorios la Enfermería no cambió nada, imposible resultó, pero fue donde cambió todo. La conversación de aquella época salió a las redes y se dirigió mirando a los ojos a los estamentos. La enfermería comenzó a preguntarse, a relacionarse, a comunicarse efectivamente con las élites. Haciendo a estas reaccionar y tener que responder a la sociedad. Fue dónde comenzó a fraguarse una regeneración de un modelo basado en el poder a otro ordenado por la sociedad y sus necesidades, por la necesidad de respuestas que el colectivo enfermero podía dar, mediante su disciplina.

Fue cuando todo cambió, cuando la enfermería se situó desde la base hasta la élite para dar respuestas a las demandas de la población, a la misma altura que otras disciplinas, haciendo efectivo su valor, su investigación, su capacidad de emprender, su capacidad de estar dónde le pertenece.

Fue un junio dónde nada cambió y todo cambió. Dónde se comenzó a reescribir la enfermería.

 

Fernando Campaña Castillo, Editor de Nuestraenfermeria.es

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