Recuperar nuestra esencia enfermera 29

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En este comienzo de año, aprovecha la ocasión Meritxell Sastre,  y lo hace para acercarnos a una vivencia muy personal, que tiene mucho que ver con como vive una enfermera la pérdida de la propia salud. Una vivencia a través de la que reflexiona sobre quiénes somos las enfermeras. Gracias Meritxell por tu generosidad.

Fernando Campaña Castillo, Editor de Nuestraenfermeria.es

Fotografía portada, Algunos derechos reservados por maitecastillofotografia

Deseo para el 2014: recuperar nuestra esencia enfermera…

Se acabó el año. Empieza uno nuevo, las aguas siguen revueltas en la sanidad y también en todo lo referente a la enfermería. Un futuro incierto y lleno de dudas.

Muchas reflexiones, muchos miedos y mucho por hacer. Pero hoy he decidido parar para reflexionar. Esta vez me ha tocado a mí, vivir la historia en primera persona  y desde el otro lado de la barrera.

Me apasiona la enfermería, su historia, contarla, compartir con mis alumnos la necesidad de la metodología  y defenderla como ciencia. Pero, que enfermería tenemos o queremos en el siglo XXI?  Por ello he decido compartir con todos vosotros mi experiencia en un hospital. Pero esta vez sin llevar bata blanca, desde la cama.

En el momento más inoportuno, cuando la faena llegaba a su punto más álgido, un fuerte dolor y fiebre muy alta me hicieron poner el modo Stop.

La primera sensación es de miedo, angustia. Saber que los tuyos están atendidos mientras tú estás en modo stop, sentir la gente que más quieres cerca y el apoyo incondicional que de los compañeros de trabajo y amigos es básico para minimizar el dolor.

Tomar conciencia que esta vez tú no puedes decidir, que la enfermedad aguda ha ganado la partida y que otros van a decidir por ti dónde y cómo vas a estar. No me cansaré de dar las gracias a la gente que más quiero por estar a mi lado durante todo el proceso, por darme la mano cuando dolía y masajear mi espalda cuando la hipertermia había dejado todos mis músculos con agujetas.  La familia, ese elemento que tanto usamos las enfermeras cuando hablamos de planes de curas, la inclusión de ella en la relación terapéutica, toma otro cariz cuando es la tuya.

Creo que el dolor, agudo o crónico, es uno de los diagnósticos de enfermería más trabajados por las enfermeras. Nos gusta reflejar en nuestras magníficas ponencias y congresos, la importancia del manejo del dolor por parte de la enfermera.  En mis siete días de ingreso hospitalario apenas una enfermera preguntó y evaluó sobre mi dolor. Tuve que pedir cada analgesia extra que necesité. Y eso, en el 2014, las enfermeras no deberíamos permitirlo. 

Lo que más marcó mis reflexiones es la ausencia de individualidad de los cuidados. Sólo una enfermera de noche se presentó con su nombre y me ofreció sus cuidados de forma incondicional durante su turno. ¿Quién me atendía?

Trabajamos durante horas los valores y aptitudes que una enfermera debe poseer; la responsabilidad, la empatía, la voluntad, la sensibilidad, la humildad…y parece ser que una vez tenemos el título de enfermeras, y sumergidas en la gran carga de trabajo asistencial a la que estamos sometidas, no recordamos lo que deberíamos ser en esencia.

Quiero saber cómo te llamas, quiero saber si me vas a pinchar, cuántas veces y porque, que vas a introducir en mi vena. No des por supuesto que conozco tu trabajo o mi tratamiento. Quiero sentir en cada una de tus actuaciones como supuran los valores enfermeros de tu uniforme. Es verdad que en la escuela enseñamos las técnicas enfermeras con la mayor excelencia, basándonos en la evidencia científica y en los últimos estudios, para que nuestros alumnos conozcan la mejor manera de realizarlas. Muchos de ellos, nos cuentan en sus diarios reflexivos de prácticas, como no se llevan a cabo de la misma manera en los hospitales. Y es verdad. Pero no depende muchas veces de las instituciones, sino de la enfermera que las lleva a cabo. No me importa que me instaures una vía periférica sin un campo estéril perfecto, no me importa que me pinches tres veces, pero no olvides contarme que me estás haciendo con una sonrisa empática en tu rostro.

Cada escuela de enfermería escoge las grandes teóricas enfermeras que van a ser explicadas en el aula, pero todas conocemos a Nightingale. La madre de la Enfermería con mayúsculas, predecesora de Virginia Henderson, la creadora del modelo con sus 14 necesidades tan conocidas por todas nosotras: comer, beber, dormir….Pues ahora, en el siglo XXI parece ser que hemos olvidado sus grandes teorías. Creo que por ser tan conocidas, nos volvemos a olvidar de su esencia: ¿cómo vas a realizarme un balance hídrico si no compruebas que tenga la botella de agua llena o pueda levantarme a por agua?

Siempre ha defendido el equipo de enfermería formado por técnicos auxiliares de enfermería y enfermeras, como eje básico de cuidado de las necesidades básicas. Trabajo en equipo, explicamos en la universidad, necesario para atender y poder valorar a la persona atendida. Noté por su ausencia el ofrecimiento de ayuda o suplencia para las mías. Y eso, me entristeció…

Y sigo sola…  Estoy aquí y pasan turnos que sólo entran a administrarme la mediación sin más, eso sí, a la hora que toca y de la mejor manera. Pero noto un importante déficit de información y sobretodo calor humano.

Por fin la infección bacteriana ha sido combatida por los antibióticos adecuados. Me encuentro mejor, muy cansada, pero sin dolor ni fiebre. Llega el momento del alta.

Y la historia se repite de nuevo: déficit de información y ausencia de una alta de enfermería donde se reflejen los cuidados que he recibido. Ninguna educación sanitaria ni nada parecido. Como si no hubiera pasado nada, salvo que mi cuerpo aún recuerda perfectamente cada segundo del proceso.

Ya en casa, más tranquila, con los míos, es tiempo de reflexionar. Dicen que la palabra crisis proviene de cambio, y que en todo cambio hay oportunidades. Que lo importante es reconocer nuestras debilidades y amenazas, para convertirlas en fortalezas.

La enfermería debería continuar siendo la que está a pie de cama, la que acompaña, la que diagnostica y elabora planes de curas basados en la persona que cuida. No debería importar en qué tipo de hospital estamos siendo atendidos o la sobrecarga laboral. Debemos seguir luchando por nuestro rol profesional pero sin olvidar quienes somos, de que trabajamos.

Y ahora que finaliza el año y comienza uno nuevo, quiero pensar que podemos hacer mejor las cosas. En estas situaciones me sobra el discurso sobre la prescripción enfermera, el paso de diplomatura a grado, nuestro rol profesional…Necesito recuperar NUESTRA ESENCIA ENFERMERA.

Necesito compartirla con todas mis compañeras y alumnas. Retomar el sentido de nuestra tan querida profesión. Necesito sentir que se puede cuidar desde dentro, necesito más hechos y menos palabras.

Meritxell  Sastre Rus (@txellsastre10)

Enfermera Especialista en Salud Mental

Máster en Gestión de servicios en enfermería

Profesora en la  Escuela Universitaria de Enfermería  Gimbernat (UAB).

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29 thoughts on “Recuperar nuestra esencia enfermera

  1. Reply Medicoypaciente ene 2,2014 16:25

    ¡Excelente reflexión!

  2. Reply sandranursin ene 2,2014 19:22

    Mi amiga Lidia me pasa este texto. Me alegro de que te hayas recuperado. Y sin duda me avergüenza compartir nº de colegiado con es enfermeria que parece que es lo que más abunda. Desde tu posicion te pido que no ceses en transmitir conocimientos y vocacion y esperemos que en los años venideros podamos orgullecernos de lo que somos.

  3. Reply Gloria ene 2,2014 21:26

    Me ha encantado tu post. ¡al fin lo pude leer! Y me ha recordado mucho una conversación que tuve hace muchos años con un alumno en prácticas.
    Si me lo permites, te lo cuento: Entramos en la habitación de un paciente a coger una vía. Dos pinchazos el alumno, uno yo. Al salir el hombre me dijo algo así: “Gracias Gloria, a pesar de todo no me habéis hecho casi daño”. Al cerrar la puerta el alumno me dijo que eso era imposible. Que el día anterior otra compañera, llamémosla X, le había cogido la vía a la primera y que se había quejado un montón.
    Le contesté el alumno con varias preguntas. ¿Ayer X había dicho buenas tardes?, ¿ayer X le preguntó al paciente por su nietecito recién nacido?, ¿o cómo se encontraba esa tarde? ¿acaso el paciente conocía el nombre de X?
    El alumno me contestó lo evidente. No. No a ninguna de estas cosas.
    Espero que ese alumno se siga acordando hoy en día, unos 17 años después, de que presentarnos, charlar con los pacientes y mostrar un mínimo de interés no es cotilleo, sino analgesia sin efectos secundarios, sencillamente es un ser humano interaccionando con otro ser humano, no somos el 17 ni el 36B, ni la neumonía o la mama. Somos Carlos, Pepa o Luis.

    • Reply ferenfer ene 4,2014 15:52

      Gracias Gloria, por insitir en leernos… Gracias por tu comentario y compartir tu experiencia. Es algo que creo que puede considerarse lo más dificil de enseñar en enfermería, y que tiene su parte innata. Tiene mucho que ver con la empatía, ponerse en el lugar de otra persona.

  4. Reply SanMerche ene 2,2014 21:27

    Estoy totalmente de acuerdo contigo cada vez tenemos mas formacion y menos accion, cada vez somas mas profesionales y menos personales, cada vez estamos mas capacitadas y somos menos capaces de dar humanidad a nuestros cuidados.Necesitamos recuperar nuestro papel nuestra esencia enfermera

  5. Reply Ana López ene 2,2014 23:30

    BRAVO, MERITXEL, BRAVO!
    El planteamiento está claro y desde luego la situación socio-económica que vivimos deja al descubierto lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Hay cosas, que para nuestra desgracia, no se las podemos achacar a la Administración, ya que no es culpa de la Administración si no “rezumamos” esencia enfermera. A la Administración mano de hierro?, vale. Y al Paciente? Guante de seda.
    Bravo, Meritxel,Bravo!
    P.D.: Recupérate pronto.

    • Reply ferenfer ene 4,2014 15:57

      Gracias Ana, por pasarte y comentar.
      Realmente la “administración” nos va a ver como nosotros nos mostremos. si nos mostramamos como símples piezas de un puzle, haciendo funcionar parte de una maquinaria, así nos verá y nos querra utilizar para hacermover su máquina.

  6. Reply juherya ene 3,2014 02:02

    Muy buena entrada, Meritxell y Fernando, me ha gustado mucho. Pero en lo que no coincido es en la conclusión-diferenciación: “nuestra esencia enfermera”… Yo lo llamaría con un apelativo más genérico: “profesionalidad”, o “profesionalismo”, como queráis. En este caso, enfermero, claro, porque hablaís de enfermeras. Pero en mi modesta opinión tanto énfasis en las “esencias”, no sé si ayuda o des-ayuda. Enhorabuena

  7. Reply Virgnia ene 3,2014 06:32

    Hola:
    Los sinónimos de Esencia son: “naturaleza, sustancia, existencia, carácter, propiedad, entidad, cualidad, inherencia, alma, fondo, médula, meollo…” , y en su definición según el DRAE: “Lo más importante y característico de una cosa”, y opino que tampoco sería apropiado aplicarlo a la profesión “Enfermería”; ¿Qué es lo más importante y característico de la Enfermería?, seguro que para cada persona/paciente o profesional lo va a valorar de manera distinta.
    Pero si analizamos el relato parece que la profesionalidad no la pone en duda (“sólo entran a administrarme la mediación sin más, eso sí, a la hora que toca y de la mejor manera…”). Si nos basamos en la definición del DRAE, dice, “profesionalidad: Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación”.
    Quizás se puede ser mejor profesional o peor profesional, siendo la ausencia de ello lo que roza la negligencia, pero lo que parece quedar claro por el relato de Meritxell, es una ausencia de empatía e identidad profesional y una carencia de iniciativa profesional para gestionar el dolor correctamente (aunque la gestión del dolor por otros profesionales no ha sido cuestionada), siendo el dolor su mayor problema de salud, junto a la mialgia y malestar febril, además de las múltiples vivencias emocionales que supone estar enferma e ingresada en un hospital.
    Lo que considero necesario para la profesión (sobre todo a nivel de la asistencia especializada) es romper con el modelo centrado en el sistema (generalmente centrado en el profesional, y principalmente en los facultativos y tengo miles de ejemplos…) para pasar a un modelo centrado en el paciente, y entendido así por todos los profesionales que trabajan en la asistencia especializada, desde gestores hasta celadores. De manera que también la Enfermería sea capaz de valorar junto al paciente sus problemas y necesidades más allá de un diagnóstico, tratamiento y prescripción facultativa y entre todos los profesionales encontrar una solución a sus problemas de salud y necesidades sentidas.

    Quizás nos falta centrarnos en la Valoración y a ser posible de una manera más continuada: primera etapa del proceso de atención.

    Perdonad estos matices, pero era por aportar una mirada más y por supuesto que no quiere decir que esté en lo cierto.

    Espero que te recuperes Meritxell cuanto antes, y te deseo lo mejor. Enhorabuena por tu maravilloso relato.

    Un abrazo a ambos.
    V Salinas.

    • Reply ferenfer ene 4,2014 16:14

      Gracias juherya y virginia por pasaros, comentar y mejorar el post abriendo debate.
      La visión de las esencias, es algo muy enfermero el siempre reclamar algo que nos cuesta mucho tanto aprender como enseñar, que es nuestro cometido. Realmente la palabra “esencia” como cometa Virgina tiene su definición, la profesionalidad la suya.
      Creo que Meritxell lo que intenta hacer en su post es que reflexionemos en qué somos. Dentro de la profesionalidad enfermera entra la actitud.El saber estar y actuar ante las personas, dignificando su situación, la atención que reciben. Cuidadores en esencia. nuestras actuaciones marcan nuestra forma de estar y ser enfermeros. La forma en la que actuamos va a mostrarnos ante el mundo y así nos va a ver y entender este. Si pensamos continuamente en que somos y qué hacemos, podemos volver la mirada a nuestra razón de ser y actuar. Algo que sin duda nos dará entidad y puede cambiar la forma en la que nos entienden y nos ven los pacientes y otros profesionales. De esta manera podremos tambien girar el rumbo y centrar nuestra forma de hacer en el paciente, como reclama Virginia.

  8. Reply Inés Sánchez ene 4,2014 16:56

    Sencillamente perfecto…un post espectacular, felicidades Meritxell

  9. Reply Ana López ene 4,2014 23:06

    ¡Perdón que interrumpa!, me he vuelto a pasar para leer otra vez el texto y los nuevos comentarios.
    Me gustaría decir que entiendo el relato como una queja, no a la profesionalidad sino hacia la “frialdad”.
    ¡Vamos a ver!, entendiendo que ha existido profesionalidad, que no ha habido ninguna negligencia, pero hay dos formas de hacer las cosas bien: Una es hacer nuestro trabajo de forma impersonal, fría, como quien trabaja con ladrillos.En todo momento aséptica correcta e impecable.
    La otra forma, que es la que a mí me gusta, es hacer nuestro trabajo con una sonrisa, con un trato afable, con educación, respeto y amabilidad. Un trato personalizado y con empatía. Hay gente a la que le gustan las bromas y hay gente a la que no. Hay gente aprensiva y hay verdaderos “valientes”.Lo que quiero decir es que cuando una persona está en la cama de un hospital no solo necesita que seas impecable en el trabajo, sino además agradable en el trato. Debemos trabajar con la psique de cada paciente y ésta no se trata con un campo estéril o llegando a las 12 en punto con la pastilla de las 12 en punto. Se trata haciéndole ver que entiendes su dolor y respetas su manera de expresarlo.Trabajar en un sistema “paciente-centrista” en lugar de “galeno-centrista” empieza por ahí, en mi más sincera y humilde opinión.
    y repito, ¡perdón que interrumpa!

    • Reply ferenfer ene 5,2014 01:46

      Nada de interrumpir, gracias por sumar y aportar más a este gran post de Meritxell

  10. Reply juherya ene 5,2014 12:55

    ¡Qué curiosos los sesgos en la lectura dependiendo de la posición del lector!

    Para la mayoría de las enfermeras que comentan la entrada, lo que destaca por encima de todo es el déficit de un universo afectivo, la empatía y humanidad, el tender-care y la personalización de los cuidados, a lo que se le pone la etiqueta “esencia enfermera”.

    A mí, que no soy enfermera pero sí he sido alguna vez paciente con problemas y necesidades parecidas a los que narra Meritxell, lo que me lama la atención es estar en manos de un equipo enfermero del cual “En mis siete días de ingreso hospitalario apenas una enfermera preguntó y evaluó sobre mi dolor. Tuve que pedir cada analgesia extra que necesité. Y eso, en el 2014, las enfermeras no deberíamos permitirlo”. Y “Quiero saber cómo te llamas, quiero saber si me vas a pinchar, cuántas veces y porque, que vas a introducir en mi vena. No des por supuesto que conozco tu trabajo o mi tratamiento”. Y “¿cómo vas a realizarme un balance hídrico si no compruebas que tenga la botella de agua llena o pueda levantarme a por agua?” Y “La historia se repite de nuevo: déficit de información y ausencia de una alta de enfermería donde se reflejen los cuidados que he recibido. Ninguna educación sanitaria ni nada parecido.”

    La paciente, que da la extraordinaria casualidad de que es enfermera, lo interpreta en clave profesional para ilustrar en primera persona a enfermeras sobre déficits profesionales “esenciales”. Pero si el paciente no fuera enfermera lo interpretaría, no como una falta de “esencias enfermeras”, sino como mala praxis pura y dura: falta de profesionalidad, sea una enfermera, un médico u otro profesional quien incurriera en ella. Creo yo.

    ¡Interesante debate! Enlaza muy bien con la última entrada de Andoni en La Comisión Gestora (http://goo.gl/wMQoVg)

  11. Reply Meritxell Sastre ene 5,2014 17:47

    En primer lugar quiero dar mil gracias atodos por vuestros comentarios. Por fin ya estoy recuperada del todo y con las pilas puestas de nuevo!!
    Con la entrada en el blog sólo pretendia compartir mis reflexiones de una historia vivida en primera persona, pero parece ser que va más alla de eso y nos remueve algo a todos los que amamos la profesión.
    Como dice Sandranursin, amiga de mi querida compañera Lidia, seguiremos esforzándonos cada dia para transmitir esa vocación por la profesión, esa manera de hacer bien las cosas desde nuestra posición priviliegada como docentes.
    Ser enfermera es algo más que realizar las técnicas a la perfección, tienes razón Gloria. Tan importante es realizarlas como comunicarse con los usuarios. SanMerche ya lo menciona en sus comentarios, capacidad para humanizar los cuidados.
    Me ha gustado mucho la frase de AnaLopez, mano de hierro para la administracion y guante de seda para los pacientes!! Que razón tiene…Luchar para defender nuestra profesión en estos momentos tan difíciles pero sin olvidar cuál es el centro de nuestros cuidados. Y si, yo tambien opto por un sistema paciente-centrista!!
    Es verdad, Juherya, quizá deberia haber usado la palabra profesionalidad en lugar de esencia. Simplemente opté por ella porque las reflexiones salieron de mi interior, después de un proceso doloroso. Puede ser que mis emociones me hicieran decidir por la palabra esencia. Pero me parece muy buena tu opinión y tu reflexión sobre mi punto de vista por ser enfemera. Y es verdad, alguno de mis familiares no percibian las cosas como yo. Los más mayores asumian que era asi como tocaba por su educación en un modelo sanitario donde el paciente era un elemento pasivo de las cuidados, y otros más jóvenes, veian simplemente una mala praxis. Sólo mis seres queridos que comparten profesión conmigo,podian entender de una forma más completa lo que yo iba expresando durante el proceso.
    Virginia nos ayuda en este punto: podriamos dejar de hablar de esencia o profesionalidad para centrarnos en la falta de empatia o identidad profesional. Me encanta tu punto de vista donde explicas que nos falta usar más la valoración (primera parte del PAE). Como profesora de Metodologia enfermera, has dado en mi punto más sensible: la falta de utilización del metodo científico. Combinado con una gran dosis de empatia y valores enfermeros podemos llegar a ser la profesión que tanto amamos.
    Inés Sánchez, simplemente gracias.

    Un saludo a todos y gracias de nuevo.
    Meritxell

  12. Reply Ana López ene 5,2014 23:18

    jajajajajajajajaja; Pero mira que le hemos dado vueltas al tema…! Mi enhorabuena a la autora, al moderador del debate y a tod@s los comentaristas, es un placer compartir diferentes opiniones con todos ustedes.
    P.D: Perdón que vuelva a interrumpir pero me es que pasaba por aquí…

  13. Reply ferenfer ene 6,2014 01:04

    Nada de perdones, estamos más que contentos de ver que se Gener debate entorno a un tema. Gracias de nuevo Ana. Las vueltas son buenas para aprender.

  14. Reply María ene 7,2014 15:23

    Buenas, yo también he estado al otro lado, sólo puedo decir que me he sentido muy vulnerable, echaba de menos aquello que es tan sencillo como una sonrisa.
    Muchas gracias por hacernos reflexionar.

  15. Reply Meritxell Sastre ene 7,2014 20:26

    Compartir con todos que hoy he vuelto a las aulas con muchas ganas de transmitir todas estas ideas generadas en este interesante debate. Y asi lo he hecho…
    Y he empezado a poner mi granito de arena para que las próximas generaciones enfermeras la sientan con profesionalidad, basada en la evidencia científica y con mucha pasión. Desde mi privilegiada posición y gracias a la oportunidad que me han dado en la Escuela de Enfermería Gimbernat lo voy a poner todo de mi parte. Espero teneros al lado!!
    Gracias de nuevo y seguimos juntos en el camino!!

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  18. Reply Rosario jun 14,2014 12:42

    Meritxell felicidades y me alegro muchísimo de que todo se haya solucionado no podías haber descrito mejor tu experiencia al otro lado de la cama ¿ te imaginas los pacientes y familiares que no saben ? ¿ quién los defienden de esta sanidad impersonal…?. Espero que esto lo lean muchas enfermeras/os y se olviden de las ” cargas de trabajo” y de aliarnos ” con la administración y las unidades de gestión” ellos cobran, por ejemplo, una dirección de un centro de salud ( entre 14.000 y 18.000€ por objetivos) y los médicos 7.000€ aprox.las enfermaras/os… y así hasta llegar al celador, supongo ( de algunos centros de salud de Málaga que me ha llegado información directa)¿ qué pasará en los hospitales?. Y las enfermeras/os sin tiempo para cuidar a los pacientes.
    Propongo que la carta se haga en un panfleto y se distribuya por todo el S,N.S. porque se puede decir más alto pero no más claro. No hay que perder la esperanza que al leer el post remueva la Conciencia de la Enfermería. De los políticos no espero nada

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  20. Reply ana feb 22,2015 00:58

    Esencia es todo aquello que es inherente al ser, de tal manera que si no se da, no se es.

    La esencia del cuidado es todo aquello que de no existir, hace imposible la realidad íntegra del cuidado. ¿Evidencia científica, empatía, presencia, palabra, gesto, planificación, ejecución, proyección, técnica? Todo ello es esencia, dimensión, perspectiva y fuente del cuidado.

    El Cuidado siempre “es” en toda su dimensión; quienes podemos “no-ser” somos nosotros, los profesionales. Y ahí es donde nos duele “esencialmente”.

    Me ha gustado mucho tu testimonio Meritxell. Y me alegro muchísimo de que ya estés bien.

    Saludos.

    • Reply ferenfer feb 22,2015 01:06

      Gracias Ana, por comentar y mantener el debate!
      Esencialmente nos duele y quiere decir que no estamos perdidos. Este debate se puede unir a otros como el actual #yonopaso, y este ejercicio de autocrítica es bueno. hace unos días tuiteaba Serafin de Cuidando que también podemos explicar todo lo que hacemos bien. Ese también es un buen objetivo q acompañado de auto reflexión nos debe servir para construir nuestra disciplina.

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