9135518727_636c5a743b_z

Hoy es un día importante, sobre todo en lo que se refiere a los cambios socio-políticos. Vamos eso parece y no debería ser así. La evolución de las cosas debería ser natural, y ciertas abdicaciones y nuevos partidismos no tendrían que ser sorpresivas, puesto que dentro de la evolución normal de las cosas está, como lo es nacer, crecer, aprender y mejorar. Dentro de todo esto también deberíamos tener a bien el aprender a cambiar, aceptar los cambios en un mundo cambiante, vamos algo así como adaptarse al entorno, siempre que por un bien común sea.

La sanidad pública, tal y como la conocemos, está cambiando, no es un secreto, desde el comienzo de la dichosa crisis hemos sufrido recortes, “disminuciones” de personal o “reorganizaciones”, afectaciones salariales y demás debido a lo que se ha achacado a una mala gestión y/o un despilfarro de recursos.

Es por esto que también han cambiado o se está cambiando en los modelos de gestión clínica, con la introducción de otras disciplinas en el entorno de la gestión. Algo que no encuentra su razón tan sólo en la crisis, si no que de una evolución legislativa y natural se trata, tal y como se dice en el comunicado de SEMAP: Gestión Clínica y Profesionales Sanitarios, donde recuerdan que:

Ya la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), en el Artículo 10 que trata de la Gestión clínica en las organizaciones sanitarias dice que “tales funciones podrán ser desempeñadas en función de criterios que acrediten los conocimientos necesarios y la adecuada capacitación” sin especificar ninguna profesión en función de titulación académica. Define las funciones de la gestión clínica como las relativas a la jefatura o coordinación de unidades y equipos sanitarios y asistenciales y especifica que el ejercicio de dichas funciones estará sometido a la evaluación del desempeño y de los resultados.

Sin embargo, algunos se anclan en el clasismo del pasado, y como si de una fábula de ficción se tratara, sacan a relucir incluso sus complejos de Golum, reclamando la gestión clínica para sí, su tesoro, como si de un anillo que gobernara a todos se tratara. Y por qué digo esto, estos pensamientos me asaltan tras leer noticias con titulares como la siguiente: Enfermería no puede liderar las unidades gestión clínica, con el encabezado: Francisco Miralles defiende que “un profesional con un rango inferior no puede estar por encima en una estructura jerarquizada”. Si queréis poder seguir leyendo la noticia, que recoge las impresiones de la última jornada del XXI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) en Sevilla.

Yo como enfermero puedo sentirme indignado, pero más indignación deberían sentir aquellos que son gestores, que están realizando una función de gestión siendo un profesional no médico y sobradamente preparado para ello. Quizás la peor parte de la afirmación de la noticia, sea la de la “estructura jerarquizada”. Si nos atrevemos a evolucionar, quizás sean equipos multidisplinares de personas sobradamente preparadas para ello las que deberían hacerse cargo de las gestiones sanitarias, siendo estos puestos ágiles en su renovación y cambio, siempre aportando la mejor evidencia en esos menesteres, que seguro que la hay.

Yo no soy un gestor, no soy un experto, pero realmente no hace falta serlo para valorar posiciones retrogradas. Solo quiero como enfermero, que la gestión clínica la realicen aquellas personas que estén preparadas para ello, que estas no se anclen en los cargos y que si existen nuevos modelos sean capaces de aplicarlos y explicarlos al resto de profesionales. De esta manera creo que todos mejoraríamos, ¿no os parece?

Como siempre espero vuestros comentarios.

Fernando Campaña Castillo, Editor de Nuestraenfermeria.es

Fotografía cabecera, Algunos derechos reservados por maitecastillofotografia