Hoy continuamos el Cuento de Sanidad (I) en Nuestra Enfermería…

Tras recibir la visita del Gestor y el paciente del pasado, la enfermería se queda triste y pensativa. Ella que siempre había buscado la forma de ayudar, de suplir necesidades, de llegar hasta dónde los otros no pueden llegar para cuidarse, cae en la cuenta de algunos de sus errores y sus despropósitos. Ella, ¿es posible que su forma de actuar y crecer al amparo de otras profesiones en las que siempre se fijó, le llevaran a ser algo que no quería? ¿Es posible que lo que consideraba autonomía profesional le llevara a crear por su actitud situaciones como las que le planteaba el fantasma?

El paciente de la Sanidad del Presente

Pensando todavía si era cierto lo que le ocurría, recibe de nuevo una visita inesperada. El espectro del paciente de la sanidad del presente. Un paciente cansado de esperar, y que desde una esquina del pasillo ve pasar a otros pacientes, que le dan la espalda y que buscan ayuda para sus dolencias en sitios muy diversos. Coge de la mano a la enfermería y le explica que el mundo en el que vive le hace caminar entre sistemas, que cada vez necesita más recursos para moverse un sistema sanitario público, que se siente abandonado por este, y sin entender bien el porqué. Le explica que ahora en muchas ocasiones son ellos los que rehúyen buscando una asistencia más parecida a la que tenían, y que eso lo encuentra en la sanidad privada. Una sanidad que le atiende rápido, cuando lo necesita, que tiene un coste, pero que lo asume.

Por otra parte le dice que además necesita ayuda, que el mundo cambia muy rápido, necesita muchas explicaciones, que no es un paciente tonto, que entiende muchas cosas y no acepta un si porque si, que tiene herramientas para mirar a su alrededor. Pero que hay una cosa que le aturde, y es el exceso de información, información que encuentra a través de lugares como el internet, pero que casi nunca coincide con lo que le hacen o le dicen que le van a hacer. Además nadie le explica nunca nada, y por eso ha decidido en ocasiones organizarse en grupos de pacientes para compartir, pero que nota que esto que para el es bueno, no le gusta nada a ella, que cuando lo ve siempre pone mala cara o por lo menos caras raras.

Cuando la enfermería comienza a pensar si ella es así, en un suspiro desaparece el espectro, dejando de nuevo ante ella una estala de dudas y preguntas, ¿realmente ella es así?

Pacietne de la Sanidad del Presente

 

El paciente de la sanidad del Futuro

Vaya noche, piensa la enfermería, está resultando casi insoportable, menos mal que con la llegada del amanecer parece que acabará esa larga y extraña noche.

De nuevo en el viejo pasillo medio en penumbras pero queriendo ser iluminado por el día, y mientras la enfermería se dispone a finalizar sus tareas y terminar, vuelve a sentir un escalofrío. Se le aparece un nuevo espectro, montado esta vez un una flamante camilla y dispuesto a ser intervenido. El espectro la mira y le dice… debes de ser tú. A lo que la enfermería responde ¿su enfermera? El espectro suelta una carcajada, y mirándola le dice ¿mi qué? Por favor, ya no existe eso en mi tiempo. Pero si, me refería a quién debía visitar.

La enfermería que había estado boquiabierta durante la noche, viendo pasar espectros, esta vez si que entra al trapo y contesta, Un momento por favor, puedo reconocer mi pasividad a veces y mis acciones pasadas pero, permítame que dude que esta disciplina desaparezca en un futuro, La enfermería es insustituible, soy insustituible.

El espectro comienza a reír de nuevo, y le pregunta a la Enfermería, ¿Eso crees? Los pacientes hubo un tiempo que necesitábamos ser conducidos y llevados por sanitarios a todas partes, siendo tratados como niños, de repente nos encontramos con unos profesionales que no solo no nos hacían el caso preciso, si no que de buenas a primeras querían que fuéramos autosuficientes, pero sin explicarnos y sin convertirse en nuestros ángeles o guías, por lo que aprendimos solos, por nuestros propios medios a movernos en el sistema. Querías que nos empoderáramos mientras no nos enseñabas. Estabas muy preocupada en fijarte y equipararte a otras disciplinas, sin dibujar una senda propia, y te quedaste en nada, de esta manera otros han cogido a partes tu “rol autónomo”, y lo han desmembrado y asimilado. Cuándo te convertiste en lazarillo de técnicas, fuiste técnica, cuando te dijeron haz, hiciste y fuiste ejecutora, obedeciste, y entraste en una senda que no era tu camino. Y nosotros ante tu pasividad y desamparo crecimos y nos hicimos autosuficientes, pero no gracias a ti, que comenzaste a ser prescindible por un motivo u otro. En su día debiste aportar, crear y ser líder y guía del cuidado, pero te dejaste llevar y sin luchar. Por eso señorita, me voy a operar, y luego me cuidaré, despreocupese que ya no la necesitamos y no la conocemos, dice con su voz espectral mientras se desvanece por el pasillo.

 

Paciente de la Sanidad del Futuro

Desenlace…

Que está pasando, no puede ser cierto, piensa. Que ella la enfermería esté condenada a desvanecerse, no es posible. No puede ser cierto ese recorrido, que le enseñan los espectros. Ha de reaccionar, y quedarse en el sitio que le tocaría. Pero cual este, cree que lo tiene claro, que no ha de abandonar  a las personas que cuida, que ha de adaptarse a los cambios que se suceden pero siempre acompañando y velando por las personas y la salud, haciendo su propio camino. Que seguramente es duro, pero tiene el deber de hacerlo.

¿Creéis que lo conseguirá?

Fotografías tomadas durante la visita de puertas abiertas al Hospital de Sant Pau de Barcelona, Monumento Histórico-Artístico de la Unesco, que Maite describe en su post dedicado.

Fernando Campaña Castillo, Editor de Nuestraenfermeria.es

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