Vuelvo hoy al blog de nuestraenfermería.es con un relato enfermero real. Y es que hace poco más de un mes, por motivos de salud necesité someterme a una Intervención quirúrgica, que sin revestir importancia, me hizo situarme al otro lado por varias veces. Y aquí intentaré hacer el relato de la experiencia.

Soy enfermer@ desde hace ya algunos años, y he pasado por varias “ubicaciones profesionales”, diferentes servicios y diferentes responsabilidades. Y una de las cosas que siempre, aunque no queramos, en nuestro subconsciente está la idea de… ¿y si fuera YO quién está ahí? Una idea que seguramente es más fuerte en los seres más empáticos. A pesar de que esto de la empatía se puede entrenar, también es cierto que tiene o debe tener algún componente intrínseco al ser, a la persona. ¿Qué pasa cuando se pone nuestro mundo del Revés? os lo habéis preguntado alguna vez…

¿Qué pasa cuando se pone nuestro mundo del Revés? os lo habéis preguntado alguna vez… Share on X

Alguna vez me lo había planteado, alguna vez lo había vivido como familiar, allegado, como hijo, como padre. Más de una vez en la infancia lo había vivido. Siempre con un recuerdo, por suerte, bueno, amable, agridulce… siempre con la sensación de que en salud se está mejor…

Pero en este caso, me refiero al pasado inmediato, a un recuerdo fresco de un presente reciente, ya que hace poco se puso mi mundo del revés. Me vi ubicado en el otro lado, arrastrado por los diagnósticos, llevado por la corriente de la salud hacia un proceso quirúrgico. Proceso que aunque simple se planteaba necesario. Y aquí el relato se divide en dos partes, en dos episodios quirúrgicos que a pesar de estar relacionados no tienen nada que ver el uno con el otro. 

El primer proceso quirúrgico, fué todo lo bien que podía ir. En un circuito de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), en un hospital de referencia. En un entorno nuevo, con circuitos bien establecidos y dónde el trabajo de organización, estandarización, protocolización se había pulido de una manera excelente, se denotaba en el ambiente. Así lo viví yo.

Desde mi llegada a la unidad todo fué como la seda. La sensación de acompañamiento estuvo presente en todo momento. Y sirva decir, que en ningún momento me presenté como profesional sanitario, ni enfermero. Y si en algún momento lo indiqué fué porque la persona que me estaba atendiendo, algo notó en mí, que me delató. Desde la llegada a la unidad se respetó la intimidad, iba sucediendo todo tal y como se esperaba. La información a los familiares fue fluida y precisa, al igual que la información que iba recibiendo yo en el proceso. Siempre informado, cuidado, respetado… 

A pesar de ver mi mundo del revés, me sentí aliviado, si éramos capaces de acompañar a las personas en procesos de este tipo de manera tan eficiente, ordenada, profesional y humana. 

Lástima que no fuera la intervención todo lo bien que yo esperaba, y el propio cirujano me informó de que debía llevar durante un tiempo un catéter, que sería extraído en una segunda intervención… que os contaré en una segunda entrada, porque a pesar de ser en el mismo centro hospitalario, fue por otro circuito… y lo viví como todo lo contrario a este proceso `pulido’ que os he explicado… 

Continuará